| Nuestra Fe
La Iglesia viviente ha sido siempre una
Iglesia confesante. Por tanto el confesar es esencial para la
Iglesia , como se desprende de la respuesta de Pedro a Cristo. Ya
que, cuando Cristo hace la pregunta a sus discípulos: Y vosotros
¿quien decís que soy yo?, responde Pedro en nombre de todos los
discípulos: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mateo, 16:
15-16).
Cristo exige a sus discípulos la necesidad de
confesar, diciendo: A cualquiera, pues, que me confiese delante de
los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que esta en
los Cielos (Mateo, 10:32). La Iglesia tiene que confesar lo que Dios
le demanda que confiese en su Palabra, la cual es suficiente e
infalible. Esta Palabra es el único fundamento para la fe y para la
manera de vivir del cristiano.
Los credos son de gran importancia para la
vida de la Iglesia y, además, forman el vínculo que une la Iglesia
de hoy con la Iglesia antigua y apostólica. Así, pues, las Iglesias
Reformadas aceptan de todo corazón el Símbolo Apostólico, el del
Concilio de Nicea y el de Atanasio. En otras palabras, creemos lo
mismo que creyeron los fieles de la antigua Iglesia y, por tanto, es
completamente falso decir que los grandes Reformadores predicaban
una nueva doctrina o que fundaban una nueva Iglesia.
De modo que los credos
y confesiones que la Iglesia Nacional Presbiteriana de México
confiesa y que representan el sistema de doctrina reformada y
calvinista que sostiene nuestra Iglesia son:
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